Este emperador era tan coqueto que tenía un traje para cada momento del día. Hasta que un día llegaron a su reino unos sastres que aseguraban tener las telas más mágicas del mundo…
Pero había un detalle: solo los tontos o quienes no eran capaces de cumplir con su trabajo podían verlas.
¿Podrá el emperador ver las telas? ¿O el miedo a quedar como un tonto hará que todos finjan ver lo que en realidad no existe?
Una historia divertida que invita a pensar sobre la confianza, las apariencias y la importancia de animarnos a decir lo que realmente vemos y pensamos.
Editorial: Riderchail
Un clásico para leer, disfrutar y después quedarse pensando un ratito. Encontralo en CINA CINA.
